dissabte, 4 de maig del 2013

Constel·lant


Los humanos siempre hemos intuido - y seguiremos intuyéndolo siempre, sin poder encontrar pruebas de si se trata de un autoengaño - que en lo más profundo de nuestro ser llevamos una imperceptible luz inmaterial que probablemente persiste aun después de que el cuerpo fenezca. Esta luz está constituida por un gran número de rayos, cada uno de los cuales es uno de los rasgos humanos sustanciales. Las personas que tienen rayos afines forman constelaciones humanas. Un sinnúmero de personas conforman cada una de esas constelaciones humanas. Cada individuo pertenece a tantas constelaciones como rayos componen su luz. Un sinnúmero de personas están relacionadas en la misma constelación, aunque sus caminos nunca se crucen: para formar parte de una constelación humana no hace falta estar cerca de los demás integrantes o vivir en la misma época, sino poseer, dentro de su luz inmaterial, aquel rayo que es el característico de la constelación. Algunos de esos rayos son propios de la locura. Las constelaciones creadas por la locura están entretejidas con las demás constelaciones humanas, por compartir los mismos individuos, pero a pesar de todo parece como si cada una de las constelaciones de la locura brillara sola, en un cielo aparte. 

La hermana de Freud, Goce Smilevski

1 comentari:

  1. i que la nostra boja lluïssor segueixi il·luminant amb llum pròpia...

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